También llamado intriga o thriller, aborda sucesos criminales o que entrañan amenazas de muerte, aunque éstos quedan en segundo plano frente al mecanismo narrativo que hace de la participación del espectador (a quien se proporciona una información hábilmente dosificada cuando no manipulada) y de diversas hipótesis sobre los interrogantes planteados el motivo espectacular. Los personajes son investigadores (policías, detectives privados, agentes secretos, periodistas o simples aficionados) y falsos culpables, criminales, agentes enemigos, etc., pero en ningún caso, tienen relación con el crimen organizado como sucede en el cine de gangsters. Se diferencia del cine negro por la preocupación que se tiene por la trama policíaca, así como por la psicología de los personajes, características que acaban ocultando el contexto social del mundo del crimen. Mientras el cine de suspense vertebra sus relatos a través de la personalidad singular de los protagonistas, en el cine negro éstos son tipos representativos de una sociedad y una época concretas. El suspense policíaco se inspira en la novela negra.